La oposición plantea una verdad incómoda: no habrá elecciones sin cambios profundos
Simón Calzadilla, líder opositor y cabeza del Movimiento Por Venezuela (MPV), deja claro lo que no se quiere escuchar. Para que Venezuela tenga elecciones legítimas, primero hay que restablecer derechos y desmontar el actual entramado institucional capturado por el régimen.
¿Qué propone Calzadilla? Impulsar un diálogo con mediación estadounidense para reestructurar instituciones clave como el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia, y hasta la Fiscalía y la Contraloría. Sin estas condiciones, el sistema electoral actual solo perpetúa la farsa.
Además, reclama la liberación inmediata y total de presos políticos y la restitución de derechos políticos. Solo así, dice, se podrá construir un cronograma electoral serio que recupere la soberanía ciudadana.
¿Por qué esto cambia el tablero político?
Porque admite que el gobierno no hará estos cambios solo. Necesita a la oposición y la presión internacional, especialmente de Estados Unidos, cuyo papel define como determinante tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Washington.
El momento exige unidad opositora real. Calzadilla advierte que la Plataforma Unitaria Democrática está debilitada y debe reencontrar cohesión para que no se desperdicie esta ventana de oportunidad, evitando que las ambiciones internas frustren el proceso.
¿Qué viene después?
Más elecciones, sí. Pero con reglas claras y un sistema electoral renovado. Para Calzadilla, la elección presidencial del 28 de julio fue apenas el punto de partida de una lucha que debe continuar hasta lograr un proceso que realmente permita la expresión democrática de los venezolanos.
- Reestructuración institucional completa.
- Participación activa de la oposición con mediación internacional.
- Libertad para presos políticos y restitución de derechos.
- Unidad opositora como base para la transición.
- Elecciones futuras legítimas y transparentes.
Sin estos pasos, las máquinas de votos seguirán diseñadas para consolidar un régimen y no para ofrecer una salida real a Venezuela.