Secuestran y liberan a Aída Quilcué en plena zona de control armado
La senadora indígena Aída Quilcué fue secuestrada y luego liberada en el oriente del Cauca, un territorio dominado por disidencias de las Farc vinculadas al narcotráfico y ataques a civiles.
La camioneta en la que viajaba fue interceptada entre Córdoba y Gabriel López, puntos donde no hay señal y control efectivo del Estado. Este secuestro no es un hecho aislado: confirma que esos grupos mantienen territorios donde la ley no manda.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Este episodio pone en evidencia la brecha de seguridad en zonas estratégicas del país. La presencia de las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias Iván Mordisco, consolida corredores para el tráfico de drogas y armas sin que las instituciones logren controlar el territorio.
Además, la reacción oficial, encabezada por el presidente Gustavo Petro, acusa una agresión contra pueblos indígenas sin abordar la complicidad o el vacío institucional que permite esta vulnerabilidad.
¿Qué viene después?
- Mayor control territorial de grupos armados ilegales en la frontera Huila-Cauca.
- Incremento en ataques contra líderes sociales e indígenas que representan oposición al dominio de estos grupos.
- Posible deterioro en las negociaciones de paz, justo cuando ataques previos ya habían puesto en jaque cualquier acercamiento.
La seguridad y la legalidad están en juego. Lo ocurrido con Aída Quilcué no es solo un episodio aislado: es la cara visible de la crisis regional que sigue sin una respuesta real y contundente del Estado.