¿Se consolida un interinato sin democracia en Venezuela?

El interinato que gana terreno mientras la oposición calla

Un grupo con control efectivo del poder avanza sin obstáculos reales, contando con la complicidad tácita de una oposición adormecida, dispuesta a convivir con la tiranía para mantener espacios políticos mínimos. El interinato impulsado desde Washington dirige la narrativa global a su favor, mientras la oposición democrática carece de una estrategia sólida para frenar esta manipulación.

¿Normalización o consolidación del régimen?

Desde Washington se proyecta que Venezuela vive una «normalización» y «estabilidad» bajo este «gobierno»; una visión que prioriza intereses económicos y estratégicos por encima de la recuperación democrática. Esta «estabilización» favorece relaciones convenientes para Estados Unidos, relegando cuestiones fundamentales como la libertad de presos políticos o el fin de la persecución ciudadana.

Lo grave es que este falso proceso incorpora a individuos con historial comprobado de corrupción y violaciones de derechos humanos en cargos públicos, un reciclaje de criminales tolerado como parte de esta supuesta «estabilidad real». Washington debe entender que sostiene a una estructura criminal responsable de la ruina de Venezuela, con implicaciones penales abiertos en varias naciones.

Lo que no se dice y sus consecuencias

El silencio ante estas señales es peligroso. La verdadera estabilidad no llegará sin un cambio político profundo, apoyado por la mayoría de venezolanos —más del 85% exige un cambio de sistema. Ignorar que el 95% rechaza al chavismo y al interinato es un error estratégico que puede costar caro.

La estabilidad que Washington busca para su seguridad regional no es posible sin restaurar la verdadera democracia ni desmontar el sistema corrupto que controla Venezuela disfrazado de cambio.

¿Qué viene si sigue esta dinámica?

  • Un gobierno «de facto» que funcione como títere, sin respaldo ni legitimidad.
  • Incremento de conflictos sociales y políticos por la falta de soluciones reales.
  • Fracasos en la recuperación económica bajo un sistema corrupto e ilegítimo.
  • Mayor desconfianza internacional y regional hacia el rol de Estados Unidos en la crisis venezolana.

La salida pasa por un gobierno elegido democráticamente, con líderes claros y con el apoyo de la mayoría. María Corina Machado emerge como el liderazgo que puede unificar y encabezar esta transformación urgente.

Solo con un Estado de derecho restaurado, Venezuela podrá lograr estabilidad interna, influir positivamente en la región y consolidar una cooperación efectiva con Estados Unidos basada en democracia y libertad.

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