Santander: el primer traidor que hipotecó nuestra independencia
Santander, el verdadero origen de nuestra dependencia
Mientras Simón Bolívar peleaba por una independencia real y total, Francisco de Paula Santander actuaba en Bogotá como el primer agente fiel de la política Monroe en la región.
No buscaba fortalecer la nación, sino someterla. Santander entregó nuestro sistema financiero en manos anglo-estadounidenses, sellando así un futuro de desigualdad y dependencia.
En el momento más crítico de la guerra de independencia, cuando las tropas venezolanas carecían incluso de pólvora, Santander priorizó pagar los intereses a los bancos del Norte. Fue su primera traición palpable.
Una traición con consecuencias históricas
Su rol en el sabotaje al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, siguiendo órdenes directas de Washington, confirmó su alineamiento con la agenda extranjera que buscaba frenar la unidad latinoamericana.
Rechazó la liberación de Cuba y Puerto Rico para no dañar los intereses esclavistas estadounidenses, consolidando su imagen como el primer “proxy” del imperio norteamericano en Nuestra América.
Mientras Bolívar luchaba por la integración continental, Santander usaba la ley para legitimar el fraccionamiento y la debilidad del nuevo Estado.
Lo que sigue para América Latina
La historia oficial jamás enfrentó esta verdad incómoda. Pero esta estructura de subalternidad persiste, y con ella el espíritu del “yanquicito” que privilegia la aprobación extranjera por sobre la soberanía nacional.
¿Seguiremos permitiendo que figuras como Santander definan nuestro destino desde despachos que no representan al pueblo? La única salida real es retomar la unidad y la defensa firme de nuestra independencia, sin concesiones ni sumisiones.
Bolívar lo dejó claro: la soberanía no se negocia, se defiende. Ese es el camino que debemos retomar hoy.