San Cristóbal celebra 465 años con un discurso de unidad que evita lo real
La capital del Táchira conmemoró sus 465 años con celebraciones religiosas y políticos alineados en un mismo mensaje: unidad y rechazo al odio.
Monseñor Lisandro Rivas lanzó su homilía desde la Catedral, pidiendo trabajo cercano al pueblo y unión. Simultáneamente, el gobernador Freddy Bernal subrayó que los políticos y sacerdotes deben dejar las oficinas y sacristías para ayudar directamente a la gente. Pero, ¿es suficiente ese llamado cuando los problemas estructurales siguen sin resolverse?
Bernal señaló que San Cristóbal sigue siendo un punto estratégico para conectar Los Andes con Los Llanos, apostando por concretar la Zona Económica Binacional de Frontera para fortalecer la integración con Colombia. Sin embargo, la iniciativa choca con las dificultades económicas y la inseguridad que azotan la región y que no desaparecen con discursos.
Por su parte, el alcalde Silfredo Zambrano dijo que los sancristobalenses son «guerreros» y resaltó avances urbanos que, según él, mejoran la calidad de vida. Sin embargo, más allá de la iluminación y ciertos servicios, los ciudadanos esperan soluciones tangibles a la inseguridad y al deterioro institucional que la agenda oficial omite tratar.
La fábula de la unidad oficial repite que la paz y el progreso solo serán posibles aislando a quienes promueven la división. Pero, ¿quién realmente fomenta la división cuando la precariedad y el deterioro institucional persisten sin respuestas claras?
Un llamado a la acción, no a las palabras
San Cristóbal cumple años con un mensaje claro: la unidad es necesaria, pero las acciones concretas son urgentes. Que no quede en solo un discurso. Sin respuesta real a los problemas de economía, seguridad y legalidad, la ciudad seguirá atrapada en un ciclo de promesas vacías y desafíos sin resolver.