Salarios: ¿Defensa del trabajador o protección del capital en Venezuela?

¿A quién defienden los «influencers» económicos?

En marzo de 2026, nos imponen una narrativa que debe ser desafiada: subir el salario mínimo sería «inflacionario» o «imposible». Una red de economistas y «influencers» corporativos repite este mensaje, amparando un sector empresarial acostumbrado a sostenerse gracias al sacrificio del trabajador.

¿Asesores económicos o voceros del capital?

Estos llamados expertos no son todos iguales. Algunos plantean aumentos salariales; otros insisten en bonificaciones como único recurso. Pero la realidad es clara: muchos solo legitiman decisiones que favorecen intereses privados, disfrazados de análisis técnicos. Mantienen una percepción social anestesiada, asegurando que ajustar salarios quebraría a empresas y Estado, sin mencionar que una reestructuración contable honesta no requiere nuevos recursos.

El dinero ya está ahí, no es cuestión de inflación

La supuesta carga inflacionaria se desarma al observar que actualmente se pagan bonos por hasta $150 en la economía. Cambiar entre $50 y $75 de esos bonos a salario base no incrementa masa monetaria, solo cambia etiquetas contables. Si el dinero circula, ¿por qué se niega el aumento?

El salario mínimo actual aplana el talento

Con el salario estancado en 130 bolívares, profesionales con postgrado ganan casi lo mismo que personal no calificado. Volver a un salario base real entre $50 y $75 despertaría las escalas salariales: un profesional podría ganar $300 y un especialista $450, devolviendo dignidad y meritocracia al sector público.

Las excusas empresariales sobre prestaciones sociales son engañosas

El temor a que el recalculo de prestaciones quiebre empresas es falso. Las prestaciones se pagan solo al salir del trabajador. Planificar fondos de reserva es viable. Hoy, la verdadera situación es una transferencia de riqueza: el trabajador financia la empresa al sacrificar su patrimonio futuro.

Una oportunidad para aliviar tensiones políticas

Ante la crisis política y social iniciada en enero, el país necesita acciones urgentes. Hay recursos reales: la recaudación récord del SENIAT, el oro y el petróleo. Mantener el bono como herramienta fiscal es un error; su capacidad de control se agotó.

El cambio debe ser inminente

El ajuste salarial debe anunciarse antes del 1 de mayo. No se requiere reforma legal ni condiciones ideales, solo voluntad política. Dejar de subsidiar al capital con el sacrificio del trabajador es esencial para paz social y reactivación económica real. Es momento de que la economía trabaje para todos, no para unos pocos.

Profesor Titular UNET

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