Rómulo Betancourt: la brújula perdida en la política venezolana actual

¿Qué pasó con el liderazgo verdadero en Venezuela?

Rómulo Betancourt fue mucho más que un político: fue un líder con principios firmes en tiempos donde lo claro era escaso.

Lejos de la confusión y la sumisión, Betancourt defendió una Venezuela soberana frente a intromisiones foráneas que otros ignoraron o aplaudieron. Mientras un sector político actual parece anclado en ambiciones personales, él construyó partidos, no caudillos.

La historia no es nostalgia, es advertencia

Betancourt supo rectificar, reconocer errores, y sobre todo, avanzó sin rehenes ideológicos. Fue de los primeros en denunciar el peligro de la penetración castrista, evitando que la doctrina extranjera domine nuestro destino. Defendió la democracia como convivencia en la diferencia, no sumisión.

Hoy, Venezuela sufre la factura de años de dependencia ideológica y demolición institucional. Olvidar esa historia es condenarse a repetirla.

¿Qué está en juego?

  • La soberanía nacional, erosionada por agendas externas.
  • La claridad política, perdida ante prácticas personalistas y populistas.
  • La recuperación de instituciones, que solo es posible con rumbo definido.

Lo que sigue si no reaprendemos la lección Betancourt

El vacío de liderazgo auténtico profundizará la crisis. Sin firmeza y principios claros, Venezuela continuará siendo rehén de propuestas que disfrazan dependencia con palabras bonitas.

Recordar a Rómulo es urgente. No como culto al pasado, sino como brújula para evitar que el país entregue su futuro a quienes solo impulsan agendas que diluyen soberanía y legalidad.

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