Río Táchira crece y la frontera opera con baja circulación: ¿qué ocultan?

Llueve y el río Táchira crece; frontera opera a media máquina

El río Táchira ha sufrido una leve crecida tras las recientes lluvias en sus cabeceras y zona fronteriza. Este fenómeno no es solo cuestión climática: afecta la movilidad y la seguridad en un punto clave para la economía binacional.

La circulación vehicular en el puente internacional Simón Bolívar estuvo notablemente reducida este lunes 30 de marzo. Un flujo bajo que, aunque común al inicio de semana, se agrava con las precipitaciones.

Los pasos fronterizos de La Parada y San Antonio del Táchira permanecieron con poca afluencia en ambos lados, mientras que los controles no reportaron congestiones.

Estos tramos binacionales operan con horarios restringidos: de 6:00 a.m. a 9:00 p.m. (hora venezolana), salvo el Atanasio Girardot que cierra a la medianoche. ¿Qué significa esta limitada apertura para la seguridad y el comercio local? La reducción de tránsito puede afectar controles y dinamismo económico en una región clave para el país.

Este escenario invita a cuestionarse: ¿Se está aprovechando el clima y el manejo fronterizo para controlar el flujo o restringirlo sin anunciarlo? La frontera no sólo responde a lluvias, también a decisiones políticas que impactan directamente en la seguridad nacional y en la economía de miles de personas.

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