¿Rehabilitación o gestión puesta en escena?
Este viernes la presidenta encargada Delcy Rodríguez entregó el Centro de Diagnóstico Integral y Sala de Rehabilitación Integral (CDI-SRI) «Alberto Rudas Mazones» en la parroquia El Recreo, anunciando una infraestructura renovada y capacidad para atender hasta 749 pacientes diarios.
Qué se hizo y qué dicen las cifras
El CDI-SRI fue presentado como un centro con servicios de alta complejidad: hospitalización, terapia intensiva y unidad de emergencia Trauma-Shock. Sin embargo, detrás de esta entrega se esconde una pregunta clave: ¿qué resultados tangibles espera el sistema de salud venezolano con estas “reformas”?
Por otra parte, el Hospital José María Vargas reporta avances en hemodinamia con 695 procedimientos hasta la fecha, que representan solo el 35% de la meta anual. La instalación de más de 350 marcapasos y operaciones de cataratas se puntualizan como logros, pero evidencian también que la capacidad aún está lejos del objetivo planteado.
Por qué esto cambia el escenario
Esta recuperación viene enmarcada dentro de una estrategia de cooperación intergubernamental, según Delcy Rodríguez, que busca mostrar gestión entre diferentes niveles de gobierno. Pero mientras se promocionan estos resultados, la salud pública mantiene problemas estructurales profundos que no se solucionan solo con rehabilitaciones puntuales.
Qué podría venir después
Es previsible que estas entregas se conviertan en herramientas políticas para impulsar la imagen oficial, sin que la población perciba mejoras sustanciales en atención o respuesta efectiva a la crisis sanitaria. La pregunta es: ¿serán suficientes estos esfuerzos aislados para revertir años de deterioro institucional?
Lo que viene debería centrarse en resultados sostenibles para la economía de la salud y la capacidad real de respuesta, no solo en exhibiciones de infraestructura. La población y el sistema esperan que haya más allá del discurso.