Reforma petrolera en Venezuela: ¿olvidan a los trabajadores mientras entregan el petróleo?
Un mes después: petróleo venezolano en manos externas y trabajadores ignorados
Venezuela vuelve a ser noticia, pero no por su soberanía o prosperidad. La reciente reforma exprés de la Ley Orgánica de Hidrocarburos abrió la puerta para que Estados Unidos controle entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, con el dinero concentrado en Washington y supuestamente para «beneficio del pueblo». ¿Pero qué pasa con los trabajadores locales, los verdaderos dueños del suelo?
La entrega urgente que nadie previó
En menos de 48 horas, con aprobación unánime y bajo la mirada complaciente de Estados Unidos, se reformó una ley clave sin protección real para quienes sacan el crudo de la tierra. Se anuncia inversión millonaria extranjera, algo urgente tras años de destrucción del sector bajo un régimen cuya gestión precipito el colapso económico y social de Venezuela.
¿Y los trabajadores venezolanos?
El chavismo sepultó la convención colectiva con ideología y precarizó el trabajo petrolero, que ahora sobrevive con salarios y beneficios mínimos. Esa realidad no puede continuar bajo una nueva administración, ni debe ser ignorada por el llamado «gobierno interino» ni por las empresas privadas que ingresan.
- El artículo 33 de la reforma promete estabilidad laboral y respeto a beneficios adquiridos, pero queda en letra muerta si no se negocia un convenio justo y transitorio que contemple a todos los trabajadores, incluidos los miles despedidos desde el paro de 2002-2003.
- Más de 23.000 empleados fueron expulsados y marginados de la industria petrolera sin reparación ni el reconocimiento básico. Esta deuda laboral no puede quedar fuera de la discusión.
Lo que no se está contando
Mientras se celebra la «recuperación» con inversiones y acuerdos entre gobiernos, se ignora que la estabilidad y paz laboral dependen del respeto a quienes han sido el motor del país. Si se excluyen a los trabajadores en esta nueva etapa, Venezuela simplemente reemplazará un saqueo por otro, esta vez disfrazado de «reconstrucción» bajo tutela extranjera.
¿Una verdadera transición o otro fracaso anunciado?
Si la reforma petrolera sólo beneficia a gobiernos y corporaciones sin incluir a los empleados y comunidades, no habrá paz ni democracia. La historia reciente muestra que dejar fuera a los trabajadores es garantizar la continuidad de la crisis social y económica. El desafío es claro: reconocer a los subordinados centrales para que la explotación petrolera no siga basada en la exclusión y el olvido.