¿Quién manda realmente en la jaula de Venezuela?

La jaula venezolana tiene dueños claros, pero no es el pueblo

Una nación libre se define cuando su poder emana de elecciones limpias y la soberanía popular. Sin embargo, Venezuela lleva más de 25 años enjaulada bajo una hegemonía depredadora que ha secuestrado ese poder.

La grieta ya no es sólo interna. Tras años de control absoluto, esta jaula se abrió, pero no para liberar al pueblo, sino para compartir el mando con un poder foráneo, alejado de Caracas y situado en Washington.

Lo peor: la vieja hegemonía y los nuevos dueños extranjeros parecen haber acordado un condominio de intereses, mientras el pueblo queda a la espera, sin voz ni poder real.

Esto cambia todo el escenario político

El dueño del país ya no está en Caracas ni en la voluntad popular, sino en un mix ambiguo de actores locales y externos. ¿Quién decide entonces? No el pueblo soberano, que continúa rehén de esta doble subordinación.

¿Cuál es el riesgo real si esto sigue así?

Seguir navegando en estas aguas turbulentas significa prolongar la dependencia, la incertidumbre y la falta de instituciones fuertes. La democracia seguirá siendo una ilusión mientras la soberanía esté dividida y el pueblo no recupere el control de su destino.

El renacimiento nacional exige romper esta jaula política y declarar con claridad: el único dueño legítimo debe ser el pueblo venezolano, con elecciones transparentes y libertades plenas. Sin eso, todo cambio será superficial y pasajero.

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