PSUV prepara consulta popular que busca consolidar control político el 8-M

El 8 de marzo, el PSUV reforzará su influencia con una consulta popular

La Dirección Nacional del PSUV, junto al Gran Polo Patriótico y autoridades gubernamentales, se reunió para ultimar detalles sobre la Consulta Popular Nacional programada para el 8 de marzo.

Esta consulta, presentada como una «fiesta democrática», es en realidad una estrategia para consolidar el proyecto político bolivariano en todos los niveles territoriales, desde comunas hasta movimientos sociales, instrumentando una mayor presencia y control.

¿Qué cambia esta maniobra política?

Esta consulta no solo busca la aprobación o rechazo de proyectos comunitarios, sino fortalecer la agenda del gobierno y subordinar el desarrollo de las comunidades a una visión partidista. Además, la extensión del voto a jóvenes desde los 15 años apunta a incrementar la base de apoyo bajo un marco orgánico y controlado.

Lo que viene: más dominio y menos democracia real

Al convertir procesos comunitarios en actos políticos oficiales, el régimen se asegura amarrar el futuro institucional y territorial al partido de gobierno. Esto significa que cualquier desarrollo o proyecto social estará condicionado a la lealtad política y a los objetivos de la cúpula. La consulta popular del 8-M no es un ejercicio genuino de participación, sino una consolidación del poder.

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