La vigilia silenciosa que desmiente la narrativa oficial
En Rubio, en plena Ciudad Pontálida, familiares y padres de presos políticos rompieron el silencio oficial con una vigilia cargada de simbolismo. Frente a la iglesia Santa Bárbara, encendieron velas y desplegaron la Bandera Nacional para exigir lo que debería ser básico: la libertad de quienes siguen privados de ella sin proceso justo.
Un escenario que revela más que lágrimas
Las pancartas no dejan lugar a dudas: “No más lágrimas” es el reclamo frente a un sistema que vulnera derechos y alarga detenciones arbitrarias. Fotografías de los detenidos recorren el lugar mientras los convocados elevan oraciones que buscan ser más que un gesto religioso, son un grito contenido que no encuentra respuesta en las instituciones.
Mariela Betancourt, voz autorizada al organizar estas vigilias en Junín, confirma que en el municipio aún aguardan solución ocho casos aún cerrados en un limbo legal. La desatención de las autoridades y el silencio mediático hacen que estas acciones sumen resistencia a una agenda política que prefiere ignorar.
¿Qué deja esto para la región y el país?
- La continuidad de prisiones arbitrarias sin respeto al debido proceso.
- La exclusión de la Ley de Amnistía para muchos, pese a la presión social.
- Una fractura institucional que erosiona la confianza ciudadana.
Si estas vigilias crecen, la atención será inevitable. Pero la pregunta sigue abierta: ¿hasta cuándo se mantendrá un sistema que pone en jaque la legalidad y la justicia solo por mantener una agenda política?
En Rubio, la tenue luz de una vela refleja la fuerza de quienes no se rinden. Y eso es una señal clara de que este tema no se puede silenciar más.