Presos enfermos y olvidados: la justicia venezolana en crisis
Mientras el país celebra tradiciones, decenas de venezolanos sufren una doble condena: prisión y abandono médico dentro de las cárceles. La Ley de Amnistía muestra una vez más que no está diseñada para ser justa ni efectiva.
Qué pasó
La organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) denuncia un patrón mortal en las prisiones venezolanas: la negación sistemática de medicinas, comida y sol que funciona como una ejecución lenta y silente.
- 49 presos sometidos a esta terrible realidad.
- 26 han muerto en custodia entre 2015 y 2026, sin que nadie rindiera cuentas.
En la práctica, la ley existe, pero el Estado no cumple sus mandatos ni atiende a los enfermos.
Casos que ilustran la tragedia
- Merys Torres de Sequea: presa desde 2025, sufre artritis severa y crisis hipertensivas. La CIDH ordenó medidas humanitarias, pero el Estado las ignora.
- Emirlendris Benítez: en silla de ruedas y con medio cuerpo paralizado desde 2018. El Estado no responde a los llamados nacionales e internacionales.
- Orlando Laufer: paciente oncológico de 70 años detenido desde 2021, desaparecido tras traslado, sin información oficial para su familia.
- Leonardo Chirinos: funcionario de seguridad con colapso mental, intento de suicidio y sin atención psiquiátrica.
Por qué esto cambia el escenario
El abandono de estos presos enfermos refleja una falla institucional grave: ni la justicia ni el Estado respetan derechos básicos. La Ley de Amnistía, lejos de aliviar, es un instrumento vacío sin voluntad para implementarla sinceramente. Esto pone en jaque cualquier discurso oficial de progreso o reconciliación.
Qué viene
Si no cambia esta realidad, muchas más vidas se perderán en el olvido de las cárceles. La pregunta es simple: ¿quién responderá por estas muertes en un sistema que falla en proteger la vida humana y garantizar el Estado de derecho? La responsabilidad está clara, la presión para el cambio debe subir.