Petro rompe con la ONU y pone en jaque la vigilancia de la cocaína en Colombia

Un giro inesperado en la lucha antidrogas de Colombia

El presidente Gustavo Petro acaba de dar un paso radical: su gobierno ya no aceptará las cifras de la ONU sobre la producción de cocaína en Colombia. ¿Qué está pasando detrás de esta decisión que rompe con años de monitoreo internacional?

¿Por qué quitarle peso a las cifras de la ONU?

Petro sostiene que la metodología de la ONU es imprecisa y obsoleta. Durante meses, ha cuestionado a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) por basar sus estimaciones solo en las áreas de cultivos de hoja de coca, dividiendo el país en cuatro regiones y extrapolando resultados puntuales a todo el territorio. Según él, esto provoca sobreestimaciones significativas.

Un ejemplo reciente: la ONUDD reportó un aumento del 50% en la producción potencial de cocaína entre 2022 y 2023, cifra que detonó acusaciones desde la Casa Blanca hacia Petro, señalándolo de complicidad con el narcotráfico.

Otro método, otra realidad

Frente a esta controvertida estadística, el gobierno colombiano está apostando por un sistema alternativo, propio y más detallado. Se trata del Sistema Integrado de Información y Monitoreo Antinarcóticos (Siima), que utiliza vuelos con aviones y drones para registrar imágenes cada tres meses.

El informe policial del Siima revela una caída del cultivo de coca del 57% en tres años. Según Petro, esta es una herramienta más precisa para medir la realidad actual, muy distinta a la visión que ofrece el monitoreo satelital anual de la ONUDD.

No solo es cultivos, también hay otros factores

Petro insiste en que medir solo la superficie sembrada es reductivo. En juego están las incautaciones, las disputas entre grupos armados y el mercado interno, aspectos que influyen directamente en la cantidad real de cocaína disponible para exportación, y que no se reflejan en las estadísticas tradicionales.

¿Fin del monitoreo internacional? Un choque con consecuencias

Esta ruptura llega tras meses de debate y hasta tensiones diplomáticas. En septiembre, Estados Unidos descertificó a Colombia como socio en la lucha antidrogas y en octubre sancionó a Petro, acusándolo de narcotraficante.

Petro explicó que esta decisión se basa en su desconfianza hacia una metodología que considera deficiente, y recuerda que ello generó un choque verbal con el expresidente Donald Trump. Sin embargo, esperan retomar diálogo próximamente para discutir estrategias conjuntas contra el narcotráfico.

El siguiente capítulo en la historia antidrogas en Colombia

El desafío ahora es cómo construir un sistema de monitoreo confiable y actualizado, capaz de reflejar la realidad cambiante del narcotráfico. Mientras esto sucede, la mirada internacional estará puesta sobre Colombia y sus propias cifras, cuestionando qué datos serán fuente de verdad y cuáles quedarán en duda.

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