La Ley de Amnistía no es solo reconciliación: es un nuevo capítulo político
El ministro de Defensa Vladimir Padrino López afirmó que la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática continúa «el espíritu de paz» que dejó Hugo Chávez. Pero esto va más allá de una simple muestra de diálogo.
Con el pretexto del legado chavista, Padrino López respalda las recientes liberaciones de presos políticos y criminales amparadas por esta ley. Un movimiento que cambia el equilibrio de poder y pone en jaque la seguridad y la legalidad.
¿Por qué esto altera el escenario venezolano?
- Se reivindica un modelo político que ignora las consecuencias prácticas: aumento de la impunidad y debilitamiento del Estado de Derecho.
- El discurso oficial emplea la «paz» como argumento para justificar concesiones que podrían prolongar la crisis institucional.
- Las Fuerzas Armadas, lejos de ser neutrales, alinean su papel con una agenda política específica que afecta la estabilidad nacional.
Lo que viene no es un capítulo cerrado
Tras esta maniobra, podemos esperar un empuje mayor para consolidar el control político mediante medidas que, aunque presentadas como reconciliación, profundizan divisiones y vulneran la seguridad ciudadana.
El uso de la Ley de Amnistía como herramienta política abre la puerta a redefinir la justicia en función de intereses partidistas, debilitando las instituciones y dejando de lado a quienes exigen razones claras y resultados concretos.