Oswaldo Trejo: El escritor que desafió la literatura convencional sin aviso previo
Oswaldo Trejo no es un autor común
Hace años, entrevisté al escritor venezolano Oswaldo Trejo, laureado con el Premio Nacional de Literatura en 1988. Su carrera es un testimonio del rechazo al molde tradicional y a las presiones comerciales que dominan la industria del libro.
¿Qué ocurrió realmente?
Trejo empezó con narrativa lineal, clásica, visible en «También los hombres son ciudades» (1962). Pero su paso fue radical: abrazó la escritura experimental, inaccesible para el lector promedio, como se ve en «Texto de un texto con teresas» (1975). No avisó. Simplemente cambió el juego y se encerró en su mundo creativo, evitando someterse a demandas editoriales o modas literarias.
Esto cambia el panorama cultural y literario
En un país donde la mayoría de los escritores ceden a presiones de editoriales que solo quieren obras fáciles y vendibles, Trejo se mantuvo firme en su independencia. Sin buscar ni esperar premios, sin cuidar a los lectores, sostiene que escribir es un acto solitario, casi egoísta. No se adapta, no busca aprobación masiva y ni siquiera lee sus propias obras una vez publicadas para evitar «narcisismos».
Las consecuencias que no se discuten
- La literatura venezolana queda reducida a lo comercial y superficial.
- Se margina la innovación y el riesgo en la escritura.
- Se pierde la posibilidad de conectar con creadores que desafían el formato cómodo.
¿Qué viene después?
Si prevalece esta agenda editorial conservadora, la calidad y profundidad literaria seguirán retrocediendo. Autores como Trejo serán cada vez más una excepción incomprendida, y la cultura se empobrecerá. La verdadera creación requiere espacio para el riesgo, no solo para el consumo masivo.
¿Estamos dispuestos a sacrificar la riqueza cultural por la comodidad del mercado?