¿Qué esconde Delcy Rodríguez detrás de la «privación de libertad»?
Óscar Castañeda pasó 645 días en prisión. Cuando volvió a su casa, no era el mismo. No podía caminar solo ni saber dónde estaba. Su familia gritaba para que reaccionara, pero él era una sombra del hombre que entró preso el 27 de abril de 2024.
Esto no es un caso aislado ni un error burocrático. Es parte de una práctica sistemática, una rutina de castigo agravada que el Estado no quiere transparentar.
La cuenta pendiente de los presos bajo custodia estatal
¿Sabe usted cuántos presos políticos han muerto bajo custodia? ¿Dónde están los listados oficiales con nombres, edades, cargos o duración de sus encarcelamientos? ¿Por qué, si son simplemente “privados de libertad”, no pueden dar declaraciones al salir? ¿Qué miedo esconde el silencio del gobierno?
La Constitución 1999: ¿vista o violentada?
El preámbulo promete libertad, independencia, paz y el imperio de la ley. ¿Por qué entonces la violación sistemática de derechos es rutina? ¿Ignorancia? ¿Conveniencia? Ambas opciones son inaceptables para quienes sostienen el Estado.
El precio humano que Delcy Rodríguez y el régimen prefieren ocultar
Carmen Dávila, Yarelis Sosa y Omaira Navas no estaban presos. No enfrentaron cargos por conspiración ni incitación. Murieron luchando por sus hijos. Sus historias son el reflejo brutal de un Estado que ha perdido rumbo y humanidad.
Lo que está en juego realmente
Delcy Rodríguez ha admitido que su objetivo es mantener el poder. Pero la mayoría de los venezolanos, dentro y fuera, la repudia. ¿Será la responsable de mantener la represión o la que apoyó la transición hacia la libertad y el orden legal?
Las próximas semanas serán decisivas para entender si el país podrá romper con este ciclo de abusos o seguirá preso del silencio y la opresión.