Nueva ley para acelerar trámites: ¿realmente eliminarán la burocracia?

¿De verdad elimina la burocracia la nueva Ley de Aceleración de Trámites?

El régimen impulsa un proyecto ‘orgánico’ para supuestamente acelerar trámites administrativos. La diputada María Gabriela Vega asegura que la norma busca acabar con demoras y hacer más eficiente el aparato estatal.

Pero detrás de las palabras, el hecho es que el sistema sigue siendo el mismo. El Congreso aprobó en primera discusión esta propuesta que, pese a sus promesas, no deroga leyes previas que mantienen la burocracia ni aborda la raíz de los cuellos de botella.

Lo que cambia el escenario

El proyecto pide eliminar ‘burocratismo’ y acelerar procesos con ‘presunción de buena fe’. Sin embargo, los trámites en organismos como el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) siguen siendo abrumadores: más de 300 procesos pendientes que un ciudadano común no puede cubrir en años.

Mientras tanto, la consulta pública para aprobar la ley se extiende por todo el país. El objetivo oficial es simplificar y digitalizar, pero no se presenta un plan claro para desmantelar la estructura ineficiente que mantiene el sistema paralizado.

¿Qué sigue?

Esperar menos papel y más velocidad es legítimo, pero hay que cuestionar si este tipo de leyes son solo parches para aparentar cambios sin transformar realmente la gestión estatal.

El verdadero problema es la falta de voluntad política para desmontar los intereses detrás de la burocracia. Mientras no se tomen medidas contundentes, el ciudadano seguirá atrapado en trámites interminables pese a nuevas leyes.

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