Nicaragua: Ortega prohíbe procesiones de Semana Santa por tercer año seguido
Ortega cierra las calles y encierra la fe en Nicaragua
Por tercer año consecutivo, el régimen de Daniel Ortega prohíbe las procesiones de Semana Santa en vía pública para 2026. No es un hecho aislado. Es parte de un cerco sistemático que convierte la práctica religiosa en un delito bajo vigilancia policial constante.
Qué ocurrió
Bajo un despliegue de hasta 14.000 policías, la dictadura canceló miles de actividades religiosas tradicionales como viacrucis y recorridos, con énfasis especial en regiones como Matagalpa, donde sacerdotes han tenido que exiliarse.
Por qué esto cambia el escenario
Más que prohibiciones, se establecen mecanismos de asedio extremo. La policía obliga a los sacerdotes a informar hasta el último detalle de cada actividad religiosa: número aproximado de asistentes, duración, motivos y temas tratados. Esta vigilancia extrema no existía en semanas santas previas. Ahora, la Iglesia está confinada a sus templos, su vida pública anulada.
Qué viene después
Si las tendencias actuales persisten, la represión religiosa se consolidará como un instrumento político para controlar no solo la política sino también la vida social y cultural. La restricción masiva de la libertad de culto, antes excepcional, se convierte en norma. La pregunta es: ¿quién puede asegurar que la escalada termine con solo prohibir procesiones?