Nasry Asfura asume el poder en Honduras con un giro clave hacia EE UU
Nasry Asfura toma las riendas con una apuesta a EE UU
Este martes, Nasry Asfura, el nuevo presidente de Honduras, arranca su gobierno con una relación estrecha y estratégica hacia Estados Unidos, un camino que podría transformar las alianzas internacionales del país más pobre y violento de Centroamérica.
Su llegada rompe cuatro años de gobierno de izquierda y afianza un nuevo aliado tradicional para Washington en la región. El respaldo de Donald Trump fue clave en su triunfo, uno que estuvo marcado por denuncias de fraude y una elección reñida hasta el último conteo.
¿Qué hay detrás de este cambio?
Asfura, exalcalde con raíces palestinas y empresario, no tarda en mostrar señales: viajó a EE UU para reunirse con líderes clave y luego visitó al primer ministro israelí. Su mensaje es claro: “Debemos fortalecer la relación con nuestro socio comercial más importante”.
Estados Unidos recibe el 60% de las exportaciones hondureñas y ahora planean negociar un acuerdo de libre comercio que pueda potenciar la economía local. Sin embargo, el vínculo con China entra en un momento de revisión estratégica tras las relaciones tendidas durante el mandato anterior.
China y Taiwán en la encrucijada
En 2023, Honduras había establecido lazos con China, pero ahora Asfura evalúa sus compromisos y considera retomar vínculos con Taiwán. Un equilibrio delicado en plena disputa global entre Washington y Pekín.
Dependencia y tensiones con EE UU
Más allá del comercio, Honduras depende de EE UU porque las remesas de sus migrantes—millonarios en su mayoría sin documentos—representan un tercio del PIB nacional. La relación, sin embargo, es tensa, dada la política dura de Trump contra la migración ilegal.
Asfura busca que Washington restituya el estatus de protección temporal (TPS) para miles de hondureños y eliminar aranceles, una apuesta que podría marcar el tono de su gobierno.
Seguridad y desafío contra las pandillas
Sobre la mesa está el problema de la violencia. Las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18 dominan gran parte del país, declarado zona roja por EE UU. Asfura hereda una tasa de homicidios alta y el reto de combatir narcotráfico y extorsiones que afectan a negocios y ciudadanos.
Pero promete un estilo distinto: no renovará el estado de excepción impuesto por su antecesora y busca enfrentar a las pandillas desde otro enfoque, aún por definir.
Un giro pragmático en la política regional
Aunque está lejos de su predecesor Juan Orlando Hernández, indultado recientemente y también aliado, Asfura ha mostrado pragmatismo incluso al comunicarse con líderes controversiales como el presidente nicaragüense Daniel Ortega, señalando su intención por una «paz regional».
Sin felicitaciones oficiales de aliados clave como Nayib Bukele, Asfura mantiene una sonrisa confiada y asegura enfocarse en los retos internos.
Lo que viene para Honduras
La presidencia de Nasry Asfura abre un nuevo capítulo con grandes incógnitas: cómo manejará la economía, las relaciones con gigantes como EE UU y China, y, sobre todo, el implacable desafío de la seguridad en un país marcado por la violencia y la pobreza.
¿Podrá su estrategia lograr el equilibrio que Honduras necesita o enfrentará obstáculos inesperados en el camino?