Prisión oficial cerrada, pero reclusos en condiciones letales
Dionisio Santiago Portillo murió de tuberculosis pulmonar dentro del Internado Judicial de Maracaibo, conocido como El Marite. Oficialmente cerrado en 2013, este retén sigue funcionando y acumulando tragedias.
¿Por qué importa? La tuberculosis es una enfermedad prevenible y tratable. En Venezuela, se ha convertido en sentencia de muerte para presos hacinados sin acceso a atención médica oportuna.
Este caso es solo uno más. Pocos días atrás, Henry Pastor Cristancho falleció en Uribana sin recibir atención adecuada, en medio de total opacidad oficial. La realidad en las cárceles no cambia.
Más de 1.000 presos en condiciones inhumanas
- El Marite alberga hoy más de 1.000 reclusos en hacinamiento crítico.
- No hay ventilación, control sanitario ni servicios médicos regulares.
- El sistema penitenciario registra abandono estructural que perpetúa enfermedades.
El nuevo foco invisible de crisis sanitaria
La tuberculosis se disemina entre presos sin aislamiento ni tratamiento. La desnutrición, enfermedades crónicas y falta de atención a personas con VIH agravan la mortalidad. La única posibilidad de tratamiento depende de recursos externos, algo imposible para muchos.
¿Qué sigue si no hay respuesta institucional?
Sin cambios, la negligencia institucional seguirá cobrando vidas bajo custodia del Estado. Ministerio Público, Poder Judicial y defensores no actúan, permitiendo que esta crisis sanitaria y legal se profundice. ¿Cuántos más deben morir para que se haga responsable a quienes administran justicia y seguridad?