La crisis del Ministerio Público va más allá de un nombre
Transparencia Venezuela alerta: no basta con designar un nuevo fiscal general. El Ministerio Público está atrapado en una estructura que criminaliza, persigue intereses políticos y protege la impunidad.
¿Qué ocurre realmente?
Esta institución clave, en vez de defender la legalidad, actúa como brazo de un poder autoritario. Bajo esa influencia, la Fiscalía se ha convertido en facilitadora de la corrupción transnacional y enemiga de la justicia real.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El problema no es solo quién ocupa la Fiscalía, sino un sistema judicial roto. Leyes, procedimientos y equipos están alineados para mantener la falta de autonomía y la captura institucional. Cambiar un nombre sin cambiar el sistema es un engaño.
¿Qué viene después?
- Reforma integral del Ministerio Público antes de elegir fiscal.
- Garantías reales de independencia política, funcional y financiera.
- Fin al control político, la provisionalidad y la opacidad que favorecen la impunidad.
La pregunta que nadie responde: ¿está la clase política dispuesta a perder el control sobre la Fiscalía o seguirá secuestrando la justicia?