Más de 7 millones movidos en carnavales: ¿y el daño ambiental que ocultan?

Más de 7 millones en movimiento, ¿a qué costo?

Durante el fin de semana largo, el país registró la movilización de 7.339.000 personas, un aumento del 17% respecto al año anterior, según la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

La ocupación hotelera alcanzó cifras sorprendentes con casi 2 millones de visitantes y un crecimiento del comercio del 41%, números que encienden luces sobre una aparente recuperación económica por la difusión oficial.

Pero no todo es celebración.

Más de 4 millones se desplazaron hacia el eje costero, especialmente en La Guaira, Aragua, Anzoátegui y el Parque Nacional Morrocoy, este último con más de 354.000 visitantes. Sin embargo, en Morrocoy se denunciaron actos de negligencia grave: uso abusivo de lanchas aéreas, espuma contaminante y daños directos en áreas protegidas.

Hubo detenciones y una mesa técnica se instaló para intentar evitar el deterioro ambiental, pero ¿quién paga el precio real? Y, ¿por qué la narrativa oficial minimiza estos abusos en medio del balance positivo?

Regulaciones tardías y control social

En Elorza, Apure, las autoridades respondieron con regulaciones estrictas para las fiestas patronales tras un evento 2025 marcado por descontrol y distorsión de tradiciones culturales. Prohibieron la espuma «tángana» y restringieron música estridente que desvirtúa la “llaneridad”.

Agenda política que desplaza problemas reales

  • Delcy Rodríguez se reunió con el primer ministro de Qatar y coordinó una próxima cumbre con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, para abordar agendas económicas, energéticas y de seguridad.
  • El jefe del Comando Sur de EE.UU. visitó Caracas para trabajar en cooperación contra narcotráfico y terrorismo, reflejando un giro en la diplomacia regional.
  • Un piloto de gasolina premium a $1 por litro se implementa en Caracas, mientras el país sigue enfrentando desafíos económicos estructurales.

¿Y el futuro?

La reciente movilización masiva oculta tensiones crecientes: turismo acelerado sin control ambiental, una economía todavía en recuperación desigual y una agenda política que dispersa foco sobre temas críticos como seguridad y sostenibilidad.

¿Estamos preparados para las consecuencias reales de estos carnavales? O simplemente seguimos repitiendo cifras sin enfrentar los costos ocultos del crecimiento instantáneo.

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