Un despertar lleno de energía y fe en las montañas
A primera hora del sábado, los senderos del Parque Nacional Henri Pittier se transformaron en un mar de pasos decididos. Más de 12 mil personas se unieron en la edición 39 de la Caminata de San Sebastián, una ruta de 42 kilómetros que une Maracay con Ocumare. Un desafío que va más allá del deporte y que conecta en lo más profundo el espíritu aragüeño.
La promesa que mueve miles
El recorrido arrancó en el peaje de El Limón, donde la bendición del padre Santiago Araujo dio inicio oficial a la peregrinación. La presencia de la gobernadora Joana Sánchez, caminante entre la multitud, añadió un toque de cercanía y motivación a los participantes.
Los primeros 12 kilómetros se recorrieron con un clima fresco que invitaba a seguir adelante, arrancando la caminata con energía. Luego, el descenso hacia la costa envolvía a los peregrinos en la exuberancia de la vegetación y el aire puro que solo la montaña puede ofrecer.
Más que una caminata: un despliegue para cuidar cada paso
Para que nadie perdiera el rumbo ni la fuerza, un equipo de 300 funcionarios estuvo presente durante todo el trayecto. Protección Civil, Bomberos, Guardia Nacional Bolivariana y Policía de Aragua vigilaron cada curva y apoyaron con unidades motorizadas y ambulancias para garantizar seguridad y asistencia médica inmediata.
Además, 25 puntos de hidratación distribuidos a lo largo del camino ofrecieron 60 mil botellas de agua, manteniendo viva la energía que empujaba a esta multitud hacia la meta.
La recompensa que todos buscan: más que un destino, un sentimiento
Al llegar frente a la Iglesia de Ocumare, la fatiga dio paso a una alegría profunda. Herminia Acosta, una de las miles de peregrinas, compartió: «Llegar aquí es una emoción que no se explica; el cuerpo te duele, pero el alma se llena de alegría».
Esta jornada histórica selló una vez más la fuerza de la Caminata de San Sebastián, que combina resistencia física y una devoción que doblega montañas. Una tradición que se reafirma como la cita más esperada y emblemática del corazón de Aragua.