María Corina vuelve a Venezuela: ¿revolución o simple maquillaje?

Vuelve María Corina Machado, pero el poder real sigue intacto

María Corina Machado anunció que regresará a Venezuela en las próximas semanas, desde Washington y con apoyos internacionales en mano. Su objetivo: garantizar una «transición ordenada, pacífica e indetenible» y preparar una nueva victoria electoral.

Su regreso suena bien, pero cuidado: el control sigue en manos del chavismo. Mientras Delcy Rodríguez mantiene la fachada institucional, las Fuerzas Armadas, cuerpos de inteligencia y colectivos siguen controlando las calles con mano dura, reprimiendo, torturando y asesinando desde hace más de 25 años. Cambiaron el disfraz, no el régimen.

La trampa está clara: no puede regresar sin condiciones

El régimen usa la táctica histórica de dejar volver a la oposición solo para dar imagen de renovación. Pero mantienen el verdadero poder fáctico: las cárceles, los cuarteles, las armas.

La historia no deja lugar a dudas: regresar sin desarmar el aparato represivo es repetir el guion fallido de siempre. María Corina debe imponer condiciones mínimas antes de poner un pie en Caracas:

  • Liberación inmediata y completa de todos los presos políticos con listado verificado por observadores internacionales.
  • Desmantelamiento o intervención internacional supervisada de la Dgcim y Sebin. No hay lugar para reformas graduales.
  • Presencia física de garantes internacionales en Caracas antes de su regreso para garantizar seguridad real.
  • Cronograma inamovible para activar el artículo 233 y convocar elecciones en 30 días con un CNE bajo supervisión internacional.

Si estas condiciones no se cumplen, su aterrizaje sería solo una foto para legitimar un chavismo 3.0 con nuevas máscaras. Y el país seguiría hundido en la crisis política y de seguridad de siempre.

Un blindaje internacional que debe usarse con firmeza

MCM tiene hoy algo que no existía en 2019: respaldo de la Casa Blanca, premios internacionales y apoyo de figuras como Marco Rubio. Este capital debe usarse para exigir y no para negociar con quienes aún detentan el control armado y las prisiones.

El pueblo venezolano no quiere símbolos ni escenarios bonitos, sino hechos concretos: presos libres, torturadores fuera del poder y elecciones reales. Sin desmantelar el poder fáctico, la llamada «transición ordenada» será otro maquillaje caro e inútil.

Lo que no te están contando sobre Venezuela

  • El petróleo vuelve a subir, pero no mejora la vida: la producción supera un millón de barriles diarios, pero no se ve inversión clara en servicios públicos ni salarios.
  • El rebote industrial sigue sin combustible financiero: empresas trabajan por debajo del 30% de su capacidad por falta de dólares y crédito.
  • La reapertura de la Embajada de EEUU en Caracas es mucho más que un gesto político; es una señal que puede redefinir el riesgo país y atraer inversiones reales.

¿Será el regreso de María Corina el inicio de una transición real o una trampa revestida de esperanza? El tiempo y la firmeza en exigir condiciones demostrarán si esta vez cambia el guion.

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