Atletas extranjeros imponen dominio en Caracas mientras Venezuela corre sin respaldo
Este 8 de febrero, 10.000 corredores tomaron las calles de Caracas para disputar la décima edición del Maratón CAF. El panameño Jorge Enrique Castelblanco cruzó primero la meta con un récord histórico: 2 horas, 15 minutos y 17 segundos. Una muestra clara de que los mejores rendimientos vienen de afuera.
¿Qué pasó realmente?
Castelblanco aprovechó la compleja topografía caraqueña y una estrategia precisa que combinó ahorro de energía y un último tramo poderoso. Ningún rival realmente amenazó su victoria. Por detrás, el venezolano José Antonio Reyes llegó segundo con una molestia física que lleva desde el inicio. Su logro no es solo deportivo: es un triunfo sobre la falta de apoyo estatal y privado que limita su preparación.
El podio completo muestra una realidad: tres países latinoamericanos comparten el privilegio mientras Venezuela lucha desde la autogestión y la precariedad.
La cruda realidad femenina también reveló la brecha
La ecuatoriana Silvia Ortiz pulverizó el récord femenino con 2:33:54, dejando muy atrás a las competidoras venezolanas que lucharon con limitaciones. La campeona de 2025, Magaly García, terminó entre lágrimas y dolor, sufriendo una tendinitis severa que casi la obliga a retirarse.
Sin recursos, sin logística y sin apoyo, las atletas venezolanas enfrentan condiciones que ningún programa oficial parece estar dispuesto a rectificar.
Un evento que sirve para ocultar problemas estructurales
La organización y cifras oficiales celebran un “Maratón verde”, la integración de mujeres y la participación récord de primerizos. Incluso el ministro del deporte, Franklin Cardillo, anunció la intención de involucrar al Estado más directamente en la próxima edición, buscando 15.000 corredores.
Pero detrás de esta fachada festiva, la realidad es que el atleta venezolano sigue siendo un caso de resistencia individual, no producto de un sistema deportivo nacional eficiente o coherente.
¿Qué sigue para el maratón y Venezuela?
- Si el Estado asume la organización sin atacar las deficiencias de fondo, veremos más cifras sin cambios reales en la élite local.
- El dominio extranjero en el podio no será una excepción, sino una constante mientras Venezuela no mejore la inversión y estructura deportiva.
- El discurso oficial tardará en reconocer que la verdadera competencia se gana con políticas claras, no solo con eventos populares y medallas con esfuerzos aislados.
Esta edición del Maratón CAF deja claro que el deporte venezolano sigue siendo un escenario donde la falta de respaldo auténtico limita el futuro de sus mejores talentos.