Maduro preso, pero la tiranía sigue: la cruda realidad de la transición en Venezuela
Maduro preso, pero la tiranía no ha caído
Después de años de lucha, el encarcelamiento de Nicolás Maduro representa un avance sin precedentes. Sin embargo, la libertad sigue lejos. La transición en Venezuela es más compleja de lo que quieren mostrar.
¿Por qué negociar con quienes destruyeron al país?
Estados Unidos y otros aliados presionan por una «reconciliación» con los verdugos que arruinaron la nación: Maduro, Diosdado, Delcy y su entorno. Este pedido supone aceptar como interlocutores a quienes destruyeron la economía, la seguridad y la legalidad nacional.
Un país fragmentado, una sociedad rota
La sociedad venezolana está partida. La corrupción y el cinismo chavista no solo devastaron instituciones, sino que dividieron a la nación. Pretender unir fuerzas sin justicia es ignorar las heridas profundas que aún sangran.
¿Cuál es el siguiente paso?
Antes que un apretón de manos con el régimen, la prioridad es un pacto nacional firme y claro, lejos de claudicaciones y colaboracionismos. Liderado por figuras como María Corina Machado, este acuerdo debe unificar a quienes realmente han luchado contra la tiranía, sin concesiones morales.
La paradoja de la transición
El avance será gradual y difícil. La libertad no llegará de golpe ni sin costo. Si el chavismo no cede, las presiones internacionales y la resistencia interna marcarán el camino, pero sin renunciar a la justicia. Mientras Jorge Rodríguez y sus cómplices mantengan el control, cualquier cambio real será una fachada.
La urgencia de la verdad y la vigilancia
No habrá espacio para impunidad. La reconciliación solo es posible con transparencia y castigo real a los culpables. El instante exige compromiso, vigilancia y claridad. Que no nos impongan falsas narrativas: relegar la justicia es perpetuar la tiranía disfrazada.