La jugada oculta de EE.UU. en Venezuela
María Corina Machado, líder opositora venezolana, adelanta un escenario que pocos quieren contar: Estados Unidos está explotando las grietas internas del régimen para desmontar buena parte de su estructura represiva, criminal y de corrupción.
¿Qué ocurrió?
Machado viaja a Chile para apoyar al presidente electo José Antonio Kast y, desde ahí, desvela cómo Washington juega una carta estratégica. No se trata solo de sanciones o condenas internacionales; el poder estadounidense estaría usando al propio régimen para debilitarlo desde adentro, poniendo en jaque a sus operadores más violentos y corruptos.
¿Por qué esto cambia el tablero político?
Durante años, la narrativa oficial insistió en que el régimen chavista era un bloque monolítico y resistente. Pero ahora la oposición reconoce una fractura que abre una oportunidad real para la transición. Según Machado, la permanencia de figuras como Delcy Rodríguez está en riesgo porque el juego estadounidense es más sofisticado: desmontar la estructura represiva sin destruir el aparato político de inmediato, para facilitar la transición.
Además, es el reflejo de una nueva estrategia regional. Chile será un laboratorio donde se alinean fuerzas para favorecer la salida ordenada de Maduro y el regreso masivo, pero controlado, de los venezolanos exiliados.
¿Qué viene después?
- Una transición negociada que podría incluir garantías para actores clave del régimen.
- Movilización masiva de venezolanos hacia un país reconstruido tras años de saqueo y represión.
- Una presión internacional sincronizada que no solo apunta al aislamiento, sino a la fragmentación interna del régimen.
- Confirmación de la importancia de gobiernos con instituciones fuertes, como Chile, para liderar este cambio.
Machado insiste en que, aunque el régimen parece resistir, la estructura represiva está siendo desmantelada desde adentro y el clamor de libertad en Venezuela es cada vez más palpable. Su mensaje es claro: la transición es inevitable y la reconciliación de la nación, posible. Solo falta voluntad política y respaldo estratégico.