Lo que viví en Cuba cambió mi mirada para siempre
Un viaje que marcó una vida
En 1978, en lugar de un destino clásico de vacaciones, un grupo de adolescentes viajamos a La Habana para asistir al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. La consigna era clara: «Por la solidaridad antimperialista, la paz y la amistad». Lo que encontré al llegar cambió mi percepción para siempre.
Lo que vi en la tierra de Martí
Escuchar un discurso emblemático de Fidel en la Plaza de la Revolución fue solo el comienzo. Durante esa semana, pudimos constatar los frutos de casi dos décadas de revolución y sentir la esperanza vibrante en el pueblo cubano, mostrando síntomas de ese “Hombre Nuevo” que intentaban construir.
Un reflejo de igualdad
En un momento curioso, Pedrito Calzadilla preguntó al chofer si pasaría por el Capitolio. La respuesta fue contundente: «Aquí los señores y señoritos se fueron hace 20 años. Aquí todos somos compañeros». Esa frase revela un cambio profundo en la sociedad cubana, una ruptura con el pasado.
La humanidad en un gesto inesperado
Una noche, perdido en medio de la multitud, pedí ayuda a un joven cubano. Él no solo me acompañó, sino que antes se aseguró de informar a su profesor por qué no asistiría a clase. Un acto sencillo, pero cargado de humanidad y responsabilidad compartida.
Regresos que duelen
Volví a Cuba en los difíciles años del «Período especial» y más seguido en los últimos cinco años. La agresión que ha sufrido el país desde que eligió la dignidad y la libertad es brutal. La saña del imperio llega a extremos inhumanos, y no puede quedar en silencio.
Es momento de alzar la voz por Cuba y sus hermanos. Una historia de lucha y esperanza que merece ser conocida, comprendida y apoyada.