Lo que cambió para los motorizados y que pocos conocen hoy

Regulación municipal redefine la convivencia sobre dos ruedas

Para miles en Caracas, la motocicleta es mucho más que un medio de transporte: es trabajo, movilidad y la respuesta frente al tráfico caótico. Pero ese dinamismo también se chocó con problemas reales, forzando a que la ciudad tomara cartas en el asunto.

¿Qué pasó y por qué importa? La Alcaldía del municipio Libertador está aplicando con rigor una ordenanza que regula el tránsito de motorizados, buscando reducir accidentes y devolver seguridad a las calles. No se trata solo de multas, sino de cambiar hábitos para proteger vidas.

Actos prohibidos que ahora tienen consecuencias 

Esta ordenanza de convivencia es clara: el casco es obligatorio para conductor y pasajero, no importa dónde ni cuándo. Pero hay más. Prohíbe que las motos circulen sin luces adecuadas o con modificaciones que incomoden a otros. Adelantarse por aceras, plazas o ciclovías está fuera de discusión. Y las piruetas o maniobras peligrosas en la vía son consideradas abusivas y sancionables.

Además:  se prohíbe llevar más de dos personas en la moto y transportar carga o materiales que pongan en riesgo a la comunidad.

Infracciones que podrían costar caro

Acribillan con multas y sanciones a quien conduzca bajo efectos de alcohol o drogas, use el teléfono sin manos libres o perturbando la tranquilidad con ruidos altos. También se castiga la circulación indebida y transportar pasajeros extra.

Las multas varían, pero pueden ser de hasta 100 veces el tipo de cambio oficial, y en lugar de solo pagar, los infractores deberán cumplir horas de servicio comunitario, como limpiar espacios públicos o pintar brocales.

Una medida frecuente actual es la retención temporal de la moto para quienes deben asistir a clases de sensibilización vial, una forma de educar y frenar conductas peligrosas.

Un llamado a la conciencia con cifras alarmantes

El año pasado casi 18.000 accidentes viales en la capital fueron causados por motorizados infractores. Por eso, programas de prevención vial están más activos que nunca, con charlas y simulacros diseñados para cambiar conductas desde la raíz.

En movimiento: más de 36.000 infracciones vehiculares llevan registradas en 2025, la mayoría de motorizados, según reportes oficiales recientes. Esta vigilancia y educación buscan que la movilidad sea más segura, sin víctimas fatales ni caos.

¿Qué sigue para los motorizados en la ciudad?

El reto es claro: balancear la necesidad de movilidad rápida con la obligación de respetar reglas que salvan vidas. La regulación busca que todos, motorizados y peatones, puedan convivir en las calles con menos riesgos y mayor respeto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba