La verdad oculta sobre la transición venezolana que pocos revelan
La transición en Venezuela no es un cuento de futuro, es un problema presente
El último libro de Luis Manuel Marcano Salazar corta con la ficción. «Venezuela 2026: La transición que necesitamos» expone la realidad ignorada detrás de números económicos fragmentados y la inseguridad rampante que azota el país.
La transición, lejos de ser una promesa, está estancada. El régimen autoritario no solo sigue intacto, sino que su base represiva se mantiene sin fisuras. No hay reconstrucción jurídica real, como confirma la reciente Ley de Amnistía, ni indicio de una fractura en el poder dominante que apunte a un cambio auténtico.
Marcano, desde el exilio forzado, adopta un enfoque institucional y estructuralista que desarma los discursos improvisados y consignas vacías que imperan en el debate nacional. Reclama una transición verificable, pacífica y constitucional, pero advierte: esta solo ocurrirá si se establecen primero las bases legales e institucionales firmes, no al revés.
¿Por qué esto cambia el tablero político en Venezuela?
Porque revela una verdad ignorada: la crisis política es también una crisis del lenguaje y la comunicación. La polarización y la desinstitucionalización sustituyen el diálogo efectivo por consignas que dividen y confunden a la sociedad.
Además, Marcano alerta sobre la gestión desde el exterior –particularmente Washington– de una «crisis autoritaria» que podría ser aprovechada para una transición estructural, pero que hasta ahora solo exhibe superficialidad y fragmentación.
¿Qué viene ahora? La cuenta atrás para evitar una catástrofe mayor
El camino es claro: estabilización institucional y recuperación económica antes de dar pasos definitivos. Sin acuerdo ni claridad sobre la profundidad del caos que atraviesa el país, cualquier transición será efímera o fallida.
La urgencia es palpable. Una bomba política y social, alimentada por la inseguridad y la anomia, está por explotar. Ignorar esta realidad solo postergará la crisis.
¿El Estado y sus actores están preparados para enfrentar este desafío en serio?