¿Quién desestabiliza de verdad a Venezuela?
El discurso oficial intenta presentar a María Corina Machado como una amenaza a la estabilidad. Pero la realidad es que el verdadero desorden lo causan quienes permanecen aferrados al poder.
El interinato de Delcy Rodríguez no es un gobierno de transición; es un régimen con fuerte respaldo exterior, que maneja petróleo y oro sin resolver la crisis humanitaria.
A pesar de montos multimillonarios y promesas vacías, los venezolanos sufren las mismas penurias. Más del 80% reclama un cambio democrático que este grupo gobernante ignora deliberadamente.
La falsa estabilidad que venden es un espejismo para mantener privilegios y ocultar crímenes de lesa humanidad.
La comunicación oficial convierte en líder moral a quien promueve ajustes mínimos que no tocan el fondo del desastre. Así se perpetúa un poder corrupto y entreguista, sin apoyo popular.
Las calles vuelven a llenarse porque la gente está cansada, sin miedo y con urgencia por recuperar su futuro.
El verdadero peligro para Venezuela no es el regreso de una figura opositora con agenda clara y tiempos definidos, sino la continuidad de un clan ilegítimo que privilegia sus intereses a costa del país.
Negar el derecho a decidir es parte de una estrategia diseñada para frenar la recuperación política, económica y social. La respuesta debe ser firme y unificada: devolver la legalidad y estabilidad a los venezolanos es la única salida.