La quimera del salario mínimo: 35 años de engaño y hambre
El salario mínimo en Venezuela: un mito que destruye la economía
En abril de 1991, nació una promesa que terminó en desastre. La Ley del Trabajo, avalada por el gobierno de Caldera, fijó un salario mínimo que parecía justo para la época, 110 dólares urbanos y 83 rurales. Parecía un acuerdo tripartito equilibrado entre empleadores, trabajadores y Estado. Pero las raíces del colapso estaban al acecho.
La tragedia no tardó en llegar. Nueve meses después, el 4 de febrero de 1992, un evento que marcaría el rumbo del país para siempre. Desde entonces, el salario mínimo dejó de ser una herramienta de protección para convertirse en un instrumento de control político y destrucción económica.
Del espejismo a la debacle: cómo se desmoronó el ingreso real
- 1991–1999: El salario mínimo cubría 123% de la cesta básica, permitiendo incluso ahorro.
- 1999–2011: Con la bonanza petrolera, el ingreso se mantuvo entre 250 y 350 dólares.
- 2012–2017: Comenzó la caída libre, hasta bajar a rangos de 30 a 100 dólares.
- 2018–2025: Total destrucción: salario base hoy en $0,40. El Estado impone bonificaciones para ocultar la miseria real.
El bolívar ha perdido más del 99.9999999999999% de su valor. ¿Qué esperanza queda cuando la moneda ya no es ni reserva de valor ni símbolo de soberanía?
¿Es el salario mínimo un error histórico? La pregunta que nadie quiere hacer
La existencia misma del salario mínimo obligatorio es una camisa de fuerza que destruye el mercado laboral y la economía. No todas las relaciones laborales son iguales y la remuneración debe reflejar la capacidad real de pago del empleador.
El ciudadano de a pie debería poder decidir libremente si acepta o rechaza una oferta salarial, sin la intervención arbitraria de decretos ineficaces que solo camuflan el desastre económico.
Este modelo, nacido en 1992 como herramienta de control y supuesta protección, es hoy la expresión máxima de una política fracasada. Un decreto para esconder la miseria, una Gaceta Oficial para disfrazar la quiebra.
La alternativa imprescindible: libertad económica y mercado laboral real
Después de 35 años de esta ilusión fallida, es hora de recuperar la autonomía económica. La verdadera protección social está en una economía libre, productiva y en un mercado laboral flexible que valore el mérito real y las capacidades.
No podemos seguir atados a una quimera que solo ha generado empobrecimiento y crisis institucional. Es momento de romper el ciclo y devolverle al venezolano la libertad para negociar su propio destino laboral y económico.
La hora de decir adiós a la quimera del salario mínimo ha llegado.