La ONU entrega poder a tiranos: el colapso es inminente

La ONU parió monstruos y ahora los alimenta

El 18 de febrero de 2026, Irán fue nombrado vicepresidente del Comité Especial de la Carta de las Naciones Unidas, encargado de defender el derecho internacional y la paz. Sí, Irán, un régimen que reprime brutalmente a sus mujeres y pisa el Estado de derecho.

Este nombramiento no es un error aislado ni casualidad. Es el reflejo de un sistema en ruinas, donde la ONU ha normalizado que tiranías asesinas lideren sus comités más sensibles. La jerga diplomática lo disfraza como «rotación geográfica» y «consenso administrativo». En realidad es un blanqueamiento institucional.

Peor aún: no es solo Irán

  • Arabia Saudí presidió en 2025 la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, en un país que niega derechos básicos a las mujeres.
  • Rusia ha presidido dos ocasiones el Consejo de Seguridad, pese a estar acusada por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra.
  • Cuba, con cientos de presos políticos, fue reelegida en el Consejo de Derechos Humanos.
  • Corea del Norte controla desde mayo de 2023 un asiento en el consejo ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud.

Una lista escalofriante que desnuda la ceguera y la podredumbre ética que corroe a la ONU.

¿Para qué sirve este circo?

El Consejo de Seguridad, pilar fundamental de la organización, es una reliquia anclada en 1945, controlada por cinco potencias con derecho a veto que paralizan cualquier resolución incómoda. El resultado es inacción mientras los tiranos avanzan.

El secretario general, Antonio Guterres, alerta de un colapso financiero en julio 2026. Estados Unidos, el principal financiador, ha cortado recursos ante lo absurdo de seguir sustentando a esta estructura corrupta. ¿Por qué pagar una comunidad donde el administrador protege terroristas? Esa es la pregunta que nadie responde.

Casos que nadie quiere enfrentar

La Agencia de la ONU para refugiados palestinos (UNRWA) permitió que terroristas de Hamás usaran sus instalaciones en Gaza. La respuesta oficial: culpar a Occidente o Israel mientras persiste la impunidad.

La relatora Francesca Albanese pone la culpa en un «sistema» y no en el terrorismo real. Gobiernos como el español optan por la tibieza y la complicidad con esta narrativa.

Los despilfarros y la hipocresía de siempre

España aportó 20 millones a la inútil cúpula de Miquel Barceló en Ginebra, con dinero destinado a combatir la pobreza extrema. Mientras tanto, la ONU mira para otro lado ante catástrofes y crisis reales.

Esta maquinaria inútil no resolvió nada en Venezuela, pero amenaza a gobiernos que intentan reformas reales como el de Javier Milei en Argentina.

¿Qué sigue?

La ONU está rota. No sirve para defender la seguridad, la legalidad o la soberanía de las naciones libres. Mantener este buró carísimo es un lujo que solo beneficia a burócratas y tiranos.

Es hora de desmontar esta estructura obsoleta y redistribuir sus recursos a alianzas reales basadas en intereses claros. Que el apagón financiero haga lo que la política no pudo: dejar a la ONU morir de su propia decadencia.

¿Será mejor un mundo sin ONUs? No hay certezas, pero el fracaso está demostrado. Al menos, nuestros bolsillos y nuestra seguridad lo agradecerán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba