La Misa Crismal: ¿Pura tradición o factor clave en la cohesión social regional?

Un ritual con consecuencias más profundas de lo que parece

El pasado sábado 28 de marzo, en la iglesia Sagrario Catedral, el obispo Lisandro Rivas no solo celebró una misa más.

Consagró los óleos que se usarán durante todo el año en las 95 parroquias que cubren el estado Táchira, un gesto que simboliza mucho más que devoción.

Qué pasó exactamente

El obispo bendijo el crisma, óleo de los enfermos y óleo de los catecúmenos. Estos elementos son esenciales para actos religiosos como bautismos, confirmaciones, ordenaciones y la atención espiritual a los enfermos.

Durante la ceremonia, más de 150 sacerdotes, 30 diáconos permanentes, seminaristas y fieles se reunieron para reafirmar sus compromisos con la institución y su autoridad central.

Por qué esto cambia el escenario en Táchira

En un contexto donde las instituciones genuinas de cohesión social están en crisis, la Iglesia católica refuerza su rol como actor institucional dominante. Este tipo de eventos no solo atrae a fieles, sino que renueva la estructura interna que sostiene su influencia.

La unción bautismal y sacerdotal no es solo simbólica. Son mecanismos que integran a las personas a una red más amplia de control social y apoyo institucional en una región clave.

Qué podría venir después

  • Más consolidación del poder religioso en asuntos sociales y políticos en Táchira.
  • Una institucionalización aún más fuerte de la Iglesia como referente de estabilidad frente a escenarios de incertidumbre económica y social.
  • Escenarios donde la Iglesia actúe como contrapeso informal a las propuestas políticas que podrían cambiar el statu quo regional.

Esto no es sólo una celebración. Es una declaración de intenciones sobre cómo las instituciones buscan mantener su influencia y orden social en un momento de desafíos crecientes.

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