La mentira persiste: la paz en Venezuela sigue siendo un espejismo

Una piedra fuera, pero la basura sigue bajo el agua

Se logró cierta calma, pero la corrupción y la injusticia que contaminan la política venezolana no desaparecieron. La ‘‘tranquilidad’’ es solo una capa superficial mientras amenazas y vendehumos continúan su juego destructivo.

¿Por qué esto no cambia nada radicalmente?

Los mismos actores que mantienen el país en crisis siguen controlando la escena: Márquez, Stalin, Ramos Allup, Delsa y la vieja red de pactos internacionales que solo prolongan la agonía.

Un verdadero cambio requiere limpiar la política, no aceptar más simulacros ni ajustes superficiales. Venezuela necesita hechos concretos porque la gente no puede esperar más mientras sufre el hambre y la inflación voraz.

¿Qué viene ahora?

If no hay limpieza real del sistema político, la crisis va a profundizarse. La ‘‘paz’’ sin justicia ni transparencia es otra ilusión. Mientras las élites se llenan los bolsillos en cuentas offshore, el venezolano común ve cómo se destruye su día a día.

Es hora de bajar de la nube de engaños y enfrentar la verdad. La democracia y la libertad no llegan con parches ni promesas de quienes ya demostraron ser parte del problema.

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