La justicia venezolana: ¿Quién detiene realmente a Carmelo y Daniel De Grazia?
Órdenes legales ignoradas: el verdadero rostro de la justicia en Venezuela
El sistema judicial venezolano dejó de ser garante de la ley, para convertirse en instrumento de presión y dominación. Lo ejemplifica la reciente situación de Carmelo y Daniel De Grazia, principales accionistas de Bancamiga Banco Universal, cuyo derecho a la libertad es violado abiertamente.
Un ejemplo palpable de arbitrariedad
Ambos tienen boletas de excarcelación firmadas el 16 de marzo de 2026 por un tribunal competente, pero permanecen detenidos. El director del centro de reclusión ignora la orden judicial, quebrantando el artículo 5 del Código Orgánico Procesal Penal que exige el cumplimiento inmediato de las sentencias.
¿Por qué este incumplimiento importa?
Porque no se trata de un simple error. Esta violación es un hecho punible que pone en jaque el Estado de derecho y deja al descubierto cómo ciertos poderes actúan por fuera de la ley. Más allá de lo legal, se vislumbra una extorsión evidente: la libertad a cambio de ceder el control de un banco.
Consecuencias que no podemos ignorar
- La detención ilegal no es un caso aislado; es parte de una estrategia sistemática contra los derechos fundamentales.
- La impunidad con que se actúa deteriora las instituciones y alimenta la desconfianza ciudadana.
- El mensaje está claro: ni siquiera las sentencias judiciales pueden proteger a quienes cruzan intereses poderosos.
¿Qué viene?
El silencio frente a estas acciones es cómplice. Sin una reacción firme, la justicia seguirá siendo un arma política. El país debe exigir la plena ejecución de la ley y la protección efectiva de la libertad individual. ¿Hasta cuándo una sentencia será solo papel mojado?
El caso De Grazia no es solo una injusticia personal. Es la radiografía de un sistema judicial que ha abandonado la función esencial de servir al derecho y a los venezolanos.