La Justicia venezolana encarcela al denunciante de la presencia de guerrillas en el país

Un profesor en la cárcel por denunciar la verdad que el Estado oculta

Javier Tarazona, académico y líder gremial, acaba de recuperar la libertad tras casi cinco años preso. ¿El motivo real de su encierro? Exponer la penetración de las FARC y el ELN en territorio venezolano y la complicidad silenciosa del Estado.

Un golpe a quien expuso el control irregular del país

Tarazona fundó y dirigió Fundaredes, una organización que documentó cómo grupos armados extranjeros operan con la complicidad de autoridades y cuerpos de seguridad en estados clave de la frontera. Informes detallados sobre reclutamiento forzado, contrabando y violencias quedaron como única evidencia visible frente a un Gobierno que elige mirar para otro lado.

¿Castigar al mensajero para proteger a los actores reales?

En 2021, Tarazona fue detenido tras denunciar vínculos entre funcionarios del Estado y las guerrillas. El tribunal le imputó cargos vinculados con terrorismo e instigación al odio, mientras nadie toca los mandos de esas redes armadas ni sus cómplices dentro del aparato estatal. Aquí no solo hay una persecución política, hay un pacto de silencio oficial que tolera y administra la presencia ilegal armada.

La cárcel como estrategia de miedo y censura

El deterioro grave y sostenido de la salud de Tarazona en prisión no es casual, es la demostración de una pedagogía del miedo dirigida a quienes se atreven a romper la narrativa oficial. Se castiga no sólo la denuncia, sino el acto de colocar en evidencia la falsedad del Estado que dice proteger su soberanía.

Lo que la liberación no resuelve

Aunque Tarazona recupere su libertad, esta historia pone sobre la mesa una realidad escondida: mientras se encarcelan los que documentan, permanecen impunes las redes armadas y sus alianzas estatales. La interrogante es clara y urgente: ¿hasta cuándo seguirán amparando con silencio y cárcel esta peligrosa convivencia que erosiona instituciones y seguridad?

El desafío para Venezuela

Exigir la libertad de Tarazona fue solo el primer paso para defender el derecho a la verdad y la soberanía nacional. Esto va más allá del caso personal, es el espejo de un Estado que prefiere proteger sus pactos con el delito antes que asumir la responsabilidad frente a la nación.

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