La farsa política venezolana que ocultan los medios
¿Es Venezuela un teatro de grotescos donde mandan los títeres?
Olvide lo políticamente correcto. Venezuela no está sumida en un debate democrático. Está en medio de un esperpento institucional que algunos se niegan a reconocer.
Desde hace años, el chavismo-madurismo-rodriguismo imponen su poder sin respetar reglas. Inhabilitan candidatos que ganan con claridad. Encarcelan opositores reales. Anulan procesos electorales y manipulan resultados a su antojo. El ejemplo más claro es la elección del candidato unitario, donde la oposición fue borrada sin explicación justa.
Mientras tanto, “políticos” y analistas que se dicen serios defienden un diálogo que solo valida a quienes detentan la fuerza y atropellan la ley. La Asamblea actual, hecha a imagen y semejanza del régimen, valida decisiones absurdas bajo la excusa de ilegalidad electoral. ¿Hasta cuándo aceptaremos esta farsa?
La tragedia va más allá de la farsa electoral:
- Policías que protegieron vidas en 2017 siguen presos injustamente.
- Campesinos encarcelados por protestar con tiros al aire, en pueblos olvidados.
- Amnistías superficiales que no tocan el núcleo de la opresión política.
- Figuras clave del sistema judicial, ahora convertidas en títeres, consolidan la impunidad.
La dirigencia opositora muestra un suicidio moral preocupante. En vez de confrontar con firmeza, busca recoger los restos de poder que la dictadura decide darle para maquillar su imagen. Es absurdo aplaudir a un personaje como Zapatero, involucrado en manejos oscuros, mientras se ignoran violaciones flagrantes de soberanía y justicia.
Esto no es solo cuestión de insultos o discursos vacíos. Es el colapso de las instituciones y la destrucción del estado de derecho. La pregunta urgente es: ¿cuánto más vamos a permitir que esta escena grotesca siga representándose como si fuera normal?