La falsa transición: amnistía para consolidar poder, no libertad
¿Transición? Más bien un maquillaje autoritario
Desde 1999, Venezuela vive un régimen que anuló la democracia, concentró el poder y aplicó represión sistemática. Miles encarcelados y torturados avalan un modelo autoritario que continúa hoy intacto bajo la fachada de un llamado proceso de transición.
¿Qué pasó realmente?
Sí, hay excarcelaciones y una ley de amnistía, pero su diseño protege a los mismos que violaron derechos. El régimen redactó la ley para blindar sus intereses. Una ley que debería reestablecer libertades, termina siendo un escudo para sus abusadores.
¿Por qué esto cambia el escenario?
- Los órganos de represión siguen activos: Sebin, Dgcim, FAES, y leyes que criminalizan la protesta permanecen vigentes.
- La justicia no es independiente. La Fiscalía y el Poder Judicial, encargados de aplicar esta ley, han sido cómplices de los atropellos.
- Sin reformar el Poder Judicial, la amnistía es letra muerta: los jueces y fiscales actuales no reconocen sus errores, mantienen el control político.
¿Qué viene?
Volver al Estado de derecho requiere una reforma real e inmediata del sistema judicial. Mientras no haya tribunales imparciales y autónomos, esta “transición” será solo un disfraz para perpetuar el autoritarismo y la impunidad.
La verdadera libertad depende de desmontar los poderes que hoy diseñan las reglas para protegerse a sí mismos. Sin eso, esta amnistía no es transición, sino consolidación del régimen.