Una cumbre incompleta que cambia el mapa regional
Donald Trump convocó la cumbre Escudo de las Américas con una lista parcial: asistieron presidentes de derecha y centro derecha, pero México, Brasil y Colombia se negaron a participar. Delcy Rodríguez quedó fuera, cortejada por una agenda que no admite disensos.
¿Qué ocurrió?
Trump propuso un pacto militar para combatir el crimen organizado y lanzó mensajes directos contra Venezuela, México y Cuba. La cumbre descansa en la Estrategia 2025 de Seguridad Nacional estadounidense, que prioriza la soberanía, el control migratorio y la disuasión militar frente a amenazas como la migración y el narcotráfico.
Esto cambia el escenario de seguridad hemisférica
El objetivo real es contener la creciente influencia de China y Rusia en América Latina.
- Reactivación de una versión actualizada de la doctrina Monroe.
- Exclusión de gobiernos con vínculos a potencias no hemisféricas.
- Redefinición de alianzas basadas en la lealtad geopolítica.
El compromiso de un grupo selecto de países refleja un alineamiento forzado: se premian aliados y se marginan otros que no encajan en el nuevo esquema.
¿Qué viene después?
La cumbre fragmenta al continente, profundiza divisiones y debilita la Organización de Estados Americanos, dejando fuera foros integradores y democráticos. Esperen mayor polarización, tensiones y respuestas en bloque contra la exclusión. Además, la propuesta favorece el nearshoring para EE.UU., aislando a la región y reconfigurando cadenas de suministro, atención a recursos críticos y energéticos.
La estrategia de Trump no es solo militar, es un intento por controlar quién juega y quién queda fuera en América Latina.