La crisis invisible: el interregno de Delcy y el regreso de María Corina
¿Un gobierno sin soberano? Venezuela en un interregno peligroso
El «interregno» es más que un término académico. Es la descripción exacta de la agonía política que vive Venezuela: un Estado sin soberanía real ni liderazgo legítimo.
El regreso de María Corina marca un punto de inflexión. No es un simple regreso político; es la ruptura definitiva con la narrativa de aquellos que han permitido, por acción o silencio, la devastación sistemática del país desde hace más de dos décadas.
Durante años, sectores que manejaron el país bajo la sombra de un régimen autoritario usaron la pobreza como instrumento de control, perpetuando la dependencia y el clientelismo en el Estado. Se destruyeron los pocos vestigios de democracia joven, reemplazándolos con un control totalitario que llevó a millones al exilio y dejó un balance dramático de muertes, persecución y encarcelamientos injustificados.
El interregno de Delcy: una etapa de poder en fragilidad extrema
Desde el 3 de enero, bajo la supervisión directa de actores extranjeros, Delcy Rodríguez opera al frente de un régimen que carga con la ilegitimidad de sus predecesores y la incertidumbre constante sobre su continuidad. Su gestión es débil y condicionada, rodeada de maniobras desesperadas para mantener una fachada de poder que cada día se desmorona.
Estos movimientos no engañan a sus dueños reales: los tutores de este poder provisional saben que este es un capítulo efímero, marcado por la danza de intereses y conspiraciones internas que apenas ocultan una crisis estructural de autoridad.
¿Qué hacer con un régimen de facto que no reconoce límites legales?
El interregno impone tomar decisiones extraordinarias. No se puede permitir que el régimen de facto, ilegítimo como es, siga tomando decisiones que dañan cualquier posibilidad de recuperación y justicia en Venezuela. Desde llenar cargos públicos con sancionados hasta manipular órganos esenciales como la Fiscalía o la Defensoría del Pueblo, estas acciones deben ser anuladas y su base de apoyo desmontada.
Reconocer la legitimidad de estos actos significaría renunciar a cualquier transición ordenada y a la reconstrucción del Estado de derecho.
La salida: un gobierno extraordinario para salir del vacío
La respuesta posible es la creación de un órgano plenipotenciario con la legitimidad respaldada por Estados Unidos y los sectores democráticos venezolanos para convocar elecciones libres y oportunas. Solo así se podrá cerrar este capítulo oscuro y comenzar una transición creíble.
En la próxima entrega: el impacto real del retorno de María Corina, cómo la provisionalidad institucional puede abrir paso a un cambio real y qué significa recuperar la democracia en Venezuela.
Autor: @vabolívar | IG: vabolivar