La crisis del agua: por qué las mujeres pagan el precio más alto
3.400 millones sin acceso a saneamiento digno. ¿Y quién sufre más?
El último Informe Mundial del Agua de la Unesco confirma algo que no te están contando: las mujeres son las principales víctimas en la crisis global del agua.
Hasta 2024, 2.100 millones carecieron de agua gestionada de forma segura y 1.700 millones sin servicios básicos de higiene en sus hogares. Ante la ausencia de infraestructura, las mujeres y niñas cargan con la pesada tarea de abastecer el agua, un trabajo no remunerado, ignorado y con consecuencias graves.
Esto cambia el escenario
La responsabilidad hídrica recae directamente sobre ellas, exponiéndolas a lesiones físicas crónicas y riesgos de violencia en rutas peligrosas. En América Latina y Europa, su papel en la gobernanza y financiación es prácticamente nulo, perpetuando la exclusión y la desigualdad.
Además, el control formal sobre la tierra no se traduce en poder real sobre el agua, dejando a las mujeres a merced de decisiones ajenas, incluso cuando el cambio climático intensifica desastres naturales que impactan su salud y saneamiento menstrual.
¿Qué significa esto para el futuro?
Sin eliminar las barreras que impiden su participación igualitaria en la gestión del agua, esta crisis solo se agravará, manteniendo a millones en la sombra y vulnerables. Incorporar a las mujeres en la toma de decisiones no es solo una cuestión de justicia; es clave para construir comunidades resilientes y revertir la crisis ambiental y social.
La realidad es contundente: dejar fuera a la mitad de la población en un recurso básico condena a la sociedad al fracaso.