La amnistía en Venezuela: ¿verdadera paz o encubrimiento del régimen?

¿Se puede cerrar el capítulo de violencia política en Venezuela con una amnistía?

Delcy Rodríguez llama “período de violencia política” a dos décadas de un régimen que quemó al país. Expropiaciones, censura, despidos políticos y un éxodo masivo de 8 millones. Con una hiperinflación imparable y el salario mínimo bajo un dólar, la crisis es total.

Pero la guinda del desastre fue el fraude electoral de 2024 y la represión brutal: 2.000 detenidos, incluidos ancianos, mujeres y niños, y aún quedan cerca de 700 presos políticos.

¿Qué hay detrás de la ley de amnistía?

Se quiere presentar como una fórmula de reconciliación y paz, pero no es solo un “perdón”. La amnistía extingue la acción penal, elimina el delito y por ende las prisiones. Sin embargo, liberar presos sin reparar el daño significa ignorar la injusticia: detenciones sin juicio, torturas, desapariciones forzadas e incluso muertes en las cárceles.

La reparación debe ser integral: una disculpa pública y compensaciones económicas que reconozcan el sufrimiento y ayuden a reconstruir vidas destruidas.

¿Quiénes quedarían fuera de la amnistía?

El discurso oficial usa el miedo: casos de supuestos delitos graves como terrorismo, cuando en realidad múltiples acusaciones estuvieron fundamentadas en pruebas falsas o en castigos por opiniones políticas o simples mensajes de WhatsApp. La justicia funcionó como brazo político, no legal.

¿El régimen busca blindar a sus torturadores?

Un temor real es que la amnistía sirva para proteger a quienes ordenaron o ejecutaron represión y violencia contra civiles y opositores. No puede suceder. La justicia internacional está vigilante y no permitirá que Venezuela se autorregule para encubrir estos crímenes.

Los tratados internacionales y la Corte Penal Internacional tienen la última palabra.

¿Qué debe incluir la ley para ser legítima?

  • Reparación total a las víctimas.
  • Rescate de la memoria histórica y reconocimiento de los hechos.
  • Garantías reales de no repetición.
  • Derogación de leyes que han facilitado encarcelamientos arbitrarios bajo etiquetas como terrorismo o “odio”.

¿Quiénes deben decidir el contenido? Lógico: las víctimas y familiares de los presos, no solo los voceros del régimen.

La presión no solo debe ser para aprobar una amnistía, sino para que esta sea un paso serio hacia la verdad y la justicia. De lo contrario, será otro mecanismo para perpetuar impunidad y mantener a Venezuela rehén de una agenda política que ignora consecuencias reales.

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