La amnistía en Venezuela: clave ignorada para romper el chavismo por completo

Amnistía en Venezuela: la trampa que pone en jaque la transición

La Asamblea Nacional chavista discute un proyecto de amnistía con mayoría absoluta. Pero no es para todos, ni busca realmente un cambio. La sociedad civil y la oposición democrática exigen una amnistía total, para todos los perseguidos desde 1989 hasta 2026. Sin ese paso, no hay democracia ni paz social.

¿Qué está pasando de verdad?

El proyecto presentado por Jorge Rodríguez, mano derecha del régimen, ignora las críticas incluso de diputados opositores y organizaciones venezolanas de derechos humanos. Es evidente que el chavismo no contempla ceder ni un centímetro, a menos que la presión interna sea un grito unificado e innegable.

No puede esperarse que la solución venga de Washington, ni de gobiernos extranjeros; es responsabilidad exclusiva de los venezolanos exigirlo. La oposición, sin embargo, muestra incapacidad para consolidar una estrategia común. Esto abre un peligro que pocos ven: la continuidad del chavismo disfrazada de diálogo.

¿Qué debe contener la amnistía para ser legítima?

  • Debe ser total: cubrir todos los perseguidos por gobiernos chavistas desde 1989 hasta 2026.
  • Liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos; anulación de acusaciones y condenas.
  • No puede proteger ni liberar a responsables de crímenes y abusos de poder ejecutados por agentes estatales o colectivos chavistas.
  • Incluye a los exiliados; debe permitir que sus antecedentes penales sean anulados.
  • No puede ser definida por tribunales controlados por el chavismo.

Estas condiciones son no negociables. El tema de la reparación es complejo, y debe quedar a futuro, en manos de una nueva Asamblea Nacional legítima surgida de elecciones libres y transparentes.

El calendario que nadie quiere discutir

La presidenta interina tiene mandato limitado: máximo hasta el 4 de julio de 2026, plazo fatal para elecciones presidenciales y legislativas que deben abrir paso a instituciones legítimas. Sin unidad y sin presión interna contundente, esta fecha será ignorada o manipulada, prolongando la dictadura bajo fachada democrática.

Oposición y sociedad civil: ¿quién toma la iniciativa?

La oposición partidaria no da señales claras de unidad ni protagonista del proceso. Por eso, voces independientes y creíbles —sociedad civil, académicos, iglesia, cultura— deben emerger y articular un diálogo nacional sin ataduras partidistas. Solo así podrá construirse un frente sólido para superar la dictadura.

El debate que viene, pero no ahora

Las disputas internas entre partidos y definiciones ideológicas deben esperar. Primero, la recuperación de la democracia, después el juego político entre izquierda, derecha o centro podrá darse en un escenario limpio. El chavismo ha destruido esos conceptos y su relato sigue confundiendo a la sociedad. El momento de discutir etiquetas vendrá, pero hoy Venezuela está en un territorio más urgente: la liberación y la ley.

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