Jueves Santo bajo fuerte control: ¿qué oculta el despliegue militar-policial?
Arrancó Jueves Santo con un despliegue de seguridad sin precedentes
En la Catedral de Caracas, la tradicional Misa Crismal fue escenario para un operativo coordinado por el Ejecutivo, desplegando fuerzas militares, policiales y civiles bajo la consigna de «Semana Santa Segura 2026».
¿Qué pasó realmente?
El viceministro Edgar Arteaga supervisa un esquema que une al Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Bomberos, Protección Civil y equipos municipales, enfocándose especialmente en la «ruta de los siete templos» para garantizar «tranquilidad religiosa».
¿Por qué esto cambia el escenario?
No es solo protección: es un despliegue masivo que mantiene un férreo control sobre el espacio público en un momento clave. Implica militarizar la ciudad en días donde la seguridad y la libertad de movimiento deberían ser tomadas como garantías básicas, no excepción.
¿Qué viene después?
Esta normalización de la vigilancia extrema bajo pretextos religiosos o culturales marca un camino donde la convivencia y la expresión pública quedan a merced de una presencia estatal intimidante. ¿Qué límite le pondrán a esta «seguridad» cuando no sean festividades religiosas sino manifestaciones civiles?