J. J. Rendón revela por qué la transición venezolana es un rompecabezas en marcha

La transición venezolana no es un evento, es un proceso fragmentado

J. J. Rendón desmonta la idea falsa de un ‘día de la transición’. Desde su exilio, explica que lo que vive Venezuela es un proceso lento, lleno de contradicciones y ajustes sobre la marcha, no un ‘reinicio’ brusco ni una ruptura total.

El mito del punto de quiebre definitivo

La legitimidad de Maduro se resquebrajó hace años, no en 2024. La combinación letal fue la incapacidad interna del régimen y la presión internacional. El fin del chavismo dominante no llegará por un golpe explosivo, sino por un desgaste calculado y gradual.

Rendón advierte que las soluciones extremas no han sido ni serán aceptadas: no hay guerra civil ni caos total, sino un desmantelamiento paso a paso que busca evitar el colapso absoluto.

Un rompecabezas que no encaja: la trampa de las urgencias sectoriales

La clave está en entender la transición como un puzle con piezas—seguridad, economía, educación, salud y energía—que no pueden avanzar todas al mismo tiempo sin riesgo de fractura.

Cada sector presiona para que su necesidad se resuelva primero, pero Rendón subraya que la política supera al jurídico: se requiere pragmatismo para avanzar, incluso si eso implica reconocer autoridades ‘de hecho’ y acuerdos provisionales.

El petróleo: la palanca que impulsa el cambio real

Lo que pocos admiten es que la recuperación energética está liderando el camino. Empresas petroleras ya firman contratos pese a la ausencia de estabilidad jurídica perfecta. Para Rendón, es preferible un marco imperfecto que dé paso a inversión y producción antes que esperar consensos imposibles.

Esta apertura pragmática podría asegurar un país menos conflictivo y con recursos para sostener avances en otros sectores.

Justicia práctica: los presos invisibles y la coexistencia política

No se trata de amnistías parciales para figuras reconocidas, sino de eliminar obstáculos reales que afectan miles, los ‘presos invisibles’. Solo limpiando ese muro de burocracia y persecuciones se podrá reactivar la vida civil y económica.

Rendón también advierte que el chavismo no desaparecerá: aparecerá en espacios legítimos como alcaldías y gobernaciones. La tarea es limitar su dominio absoluto, no eliminarlo.

La transculturización: el cambio viene con los migrantes

La diáspora retorna con nuevas costumbres: respeto a normas, orden y civilidad que confrontan la ‘viveza criolla’. Esta transformación cultural puede ser la palanca para un cambio sostenible en las instituciones y la sociedad.

Última oportunidad: disciplina y orden para evitar el abismo

El mensaje es claro: sin unión y realismo no habrá salida. Presionar por calendarios imposibles solo arriesga al país al colapso o a la violencia. Rendón llama a bajarse de idealismos, aceptar el proceso imperfecto y construir sobre lo que se logra hoy.

Venezuela enfrenta su última oportunidad real en 27 años. El problema no es la falta de piezas, sino la voluntad para ensamblarlas sin romperlas.

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