Israel advierte: guerra contra Irán puede durar hasta seis semanas más

Israel no tiene prisa: la guerra contra Irán se extiende

El ejército israelí estima que el conflicto con Irán, iniciado junto a Estados Unidos el 28 de febrero, podría durar entre tres y seis semanas más.

El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), general Effie Defrin, lo confirmó a CNN: «Tenemos miles de objetivos por delante y planes que se extienden más allá de la Pascua, hasta incluso tres semanas adicionales». No se trata de un calendario fijo, sino de cumplir objetivos que buscan debilitar gravemente al régimen iraní.

Lo que está en juego y el cambio de escenario

Desde el lanzamiento de la ofensiva aérea, con más de 400 oleadas de ataques contra infraestructuras y operativos en el centro y oeste de Irán, la campaña ha cambiado radicalmente el tablero regional.

La consecuencia inmediata: Hizbulá, que mantuvo distancia en el enfrentamiento previo del verano, ahora se suma con fuerza al conflicto. Defrin explicó que «antes era una campaña limitada, ahora, con la guerra visible y abierta, Hizbulá entra en la lucha».

Estados Unidos se mantiene firme y sin acuerdos débiles

Por su parte, el presidente Donald Trump aseguró que no negociará con Irán mientras no acepte condiciones muy sólidas, en particular abandonar su ambición nuclear.

La combinación de la presión militar israelí y la firmeza estadounidense pone a Teherán en una encrucijada estratégica.

¿Qué puede venir después?

  • El conflicto no está cerca de una pausa: la insistencia en objetivos claros y prolongados anuncia más semanas de tensión.
  • La escalada regional es real y Hizbulá ahora cambia de bando, lo que puede extender la guerra fuera de las fronteras iraníes.
  • La posición estadounidense brinda respaldo total a Israel, con un enfoque en la eliminación definitiva de la amenaza iraní nuclear.

Este es un cambio radical que nadie en la agenda política dominante está contando con la suficiente atención. La guerra de desgaste contra Irán recién comienza y sus consecuencias podrían ser mucho más profundas de lo que se quiere admitir.

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