Irán lanza ataque masivo contra bases y empresas clave de EEUU e Israel
Irán golpea fuerte: misiles y drones impactan bases y fábricas de EEUU e Israel
Este sábado, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ejecutó su 94ª oleada de la operación «Promesa Veraz 4». Se lanzaron ataques coordinados con misiles y drones contra centros militares y objetivos industriales en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y territorios bajo control israelí.
El Cuartel Central de Khatam Al Anbiya confirmó que la acción fue conjunta entre las fuerzas aeroespaciales y navales iraníes, apuntando deliberadamente a infraestructuras críticas, incluyendo plantas siderúrgicas y de aluminio de empresas estadounidenses en Abu Dabi y Bahréin.
Del lado militar, se impactaron bases aéreas clave como Tel Nof, Palmachim y Ben Gurion, y un complejo de la compañía israelí Rafael. Además, un radar estratégico en Al Dhafra (EAU) quedó destruido, junto con impactos en bases estadounidenses en Ahmad Al Jaber, Ali Al Salem y Al Kharj.
Un golpe significativo fue la neutralización de un avión Awacs estadounidense, valorado en 700 millones de dólares, derribado por un solo dron iraní, según confirmó el general Abolfazl Shekarchi del Estado Mayor General iraní.
Irán calificó la operación como una «noche de pesadilla para los terroristas estadounidenses», justificándola como represalia por recientes asesinatos selectivos.
La defensa antiaérea iraní también derribó drones enemigos en Shiraz y el noroeste del país, y las autoridades alertaron que, si continúan las hostilidades, los ataques incrementarán en escala, con potencial foco en empresas estadounidenses de tecnología e inteligencia artificial vinculadas a labores de espionaje.
¿Qué significa este ataque para la región?
Este operativo marca un salto en la capacidad ofensiva iraní contra blancos estratégicos y abre un nuevo capítulo de tensión en Medio Oriente. La vulnerabilidad de bases y empresas estadounidenses e israelíes demuestra que la escalada no se limita a conflictos menores, sino a enfrentamientos directos con impacto económico y militar real.
La amenaza de continuar aumentando la intensidad revela que la situación está lejos de estabilizarse. Los gobiernos de la región y sus aliados deberán reconsiderar sus políticas de seguridad e inteligencia frente a una agenda política iraní que desafía la narrativa oficial de control y disuasión.